{"id":7515,"date":"2024-02-01T12:52:00","date_gmt":"2024-02-01T18:52:00","guid":{"rendered":"https:\/\/viveensanmiguel.com.mx\/?p=7515"},"modified":"2024-03-21T12:57:30","modified_gmt":"2024-03-21T18:57:30","slug":"los-mariachis-callaron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/alboradarealestate.com\/es\/los-mariachis-callaron\/","title":{"rendered":"LOS MARIACHIS CALLAR\u00d3N"},"content":{"rendered":"<p id=\"viewer-foo\">Adriana M\u00e9ndez<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-c7nbc\">La pandemia me sorprender\u00e1 en plena remodelaci\u00f3n de una casa en el centro de San Miguel<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-1rtb4\">de Allende. Todos los d\u00edas caminaba alrededor de diez cuadras al menos tres veces al d\u00eda por esta peque\u00f1a ciudad de calles empedradas y empinadas para supervisar la obra.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-4rilm\">En el trayecto, antes del confinamiento, flu\u00edan de manera natural intercambios de sonrisas,<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-6200s\">comentarios casuales y saludos a vecinos y conocidos de la zona. La noticia del Covid19, desapareci\u00f3 las caras conocidas. Algunos se escondieron detr\u00e1s de mascarillas y caretas. Otros se esfumaron. La ciudad se llen\u00f3 de letreros con recomendaciones preventivas. Se instalaron arcos desinfectantes para entrar al centro, a mercados y oficinas p\u00fablicas. El miedo al contagio, disfrazado de catrina, empez\u00f3 a gobernar. Los turistas dejaron de venir. Cerraron hoteles, restaurantes y comercios. Igual que muchas personas, durante meses, dej\u00e9 de recibir ingresos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/alboradarealestate.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/77db01_9c55c92e8767492e9252c2086e183799mv2.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p id=\"viewer-6n830\">La cita obligada, a las siete de la noche, con L\u00f3pez Gatell subrayaba la gravedad de la crisis sanitaria. Solamente durante los terremotos de 1985 y de 2017 he estado tan pegada a la televisi\u00f3n como durante los primeros meses de la pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-2sntl\">Segu\u00ed caminando hasta la obra tres veces al d\u00eda. En la soledad de mi recorrido mi cerebro se debat\u00eda entre detener o continuar la obra. \u00bfDebo parar?, \u00bfestoy siendo irresponsable? \u00bfa qu\u00e9 doctor y hospital acudo si se infecta alguno de mis trabajadores o yo misma? Decid\u00ed continuar a pesar de la falta de recursos econ\u00f3micos y de la omnipresencia de la incertidumbre y el miedo. Habl\u00e9 seriamente con Gabriel y con Fernando, los maestros que hicieron posible la obra, para que, concientizaran a sus ayudantes de la gravedad del problema. Negoci\u00e9 pagarles la mitad y el resto cuando la situaci\u00f3n se normalice. Me endeud\u00e9 con las tarjetas de cr\u00e9dito.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-8agg9\">A veces me desviaba hacia la plaza principal donde se encuentra la parroquia. Estaba vac\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-dqgcd\">Mis sentimientos oscilaban entre una paz inusual y una nostalgia brutal. El Jard\u00edn se encontraba en soledad. Presid\u00eda la voz del silencio. Atravesarlo fue una experiencia hermosa e irrepetible, casi inconcebible.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-a4l2o\">Sin embargo, a\u00f1oraba la vida caracter\u00edstica de esta plaza p\u00fablica colmada de m\u00fasica.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-r44p\">mexicana, color y globos rodeados de ni\u00f1os; de bancas de fierro forjado ocupadas por personas de distintas latitudes; de boleros lustrando zapatos y escuchando con atenci\u00f3n las conversaciones y chismes de sus clientes. Extra\u00f1aba los negocios abiertos: carritos de tacos, de <em>perros calientes<\/em>, restaurantes, galer\u00edas y tiendas. Echaba de menos la convivencia entre lugare\u00f1os y forasteros en este lugar m\u00e1gico donde desaparecer\u00e1n nacionalidades y clases sociales.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-4u515\">Me agobiaba pensar en las dificultades por las que atravesaban las personas que perdieron<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-3hsai\">sus empleos y negocios <em>sin agua va<\/em>. El dinamismo y alegr\u00eda caracter\u00edsticos de esta plaza se esfumaron: los mariachis callaron.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/alboradarealestate.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/77db01_f6db4436e6954e8ead7ad85eb3ee4002mv2.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p id=\"viewer-7o8l6\">En San Miguel, igual que en el resto del<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-e31b2\">mundo, reinaba el miedo, la incertidumbre y la desesperanza. Conforme corr\u00edan las semanas pasaban cosas antes nunca vistas: Presenci\u00e9, en varias ocasiones, al escuadr\u00f3n de personal gubernamental disfrazado de astronauta, desinfectando las calles del centro de la ciudad. Vest\u00edan overoles blancos con cachucha, mascarilla, careta, guantes anaranjados y botas negras; una mochila en la espalda con un tanque y un soplete para fumigar.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-495lt\">La forma de morir cobr\u00f3 una dimensi\u00f3n inimaginable y absolutamente triste: la compa\u00f1\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-ftjjn\">de familiares y amigos fue sustituida por la soledad y frialdad de hospitales repletos y de m\u00e9dico personal agotado y atemorizado. No hubo espacio para partir de este mundo de manera amorosa. Vivimos una suspensi\u00f3n forzada de los rituales de despedida: quedaron pendientes el \u00faltimo adi\u00f3s, las misas de cuerpo presente, y el contacto f\u00edsico. El aislamiento y la limitaci\u00f3n de la movilidad para acompa\u00f1ar fue una de las consecuencias m\u00e1s crueles de esta enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-eou2\">Los efectos de la pandemia fueron contundentes y dolorosos: la pausa obligada del<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-3o61b\">movimiento feminista en M\u00e9xico despu\u00e9s del \u00e9xito rotundo de la marcha del ocho de marzo de 2020; el aumento en la violencia intrafamiliar y hacia los migrantes en tr\u00e1nsito por nuestro pa\u00eds; el incremento en la tasa de suicidios; el alza en el \u00edndice de pobreza; la par\u00e9ntesis del proceso de conciencia ambientalista y la esperanza de los peces de una vida libre de pl\u00e1sticos. La tragedia del deceso de familias enteras contagiosas.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-646cj\">Casi tres a\u00f1os despu\u00e9s del primer caso de Covid19 en China, aqu\u00ed seguimos. Conviviendo<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-3rgkd\">con este virus que insiste en mutar.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-i17k\">Contenta porque los saludos de beso y abrazo han regresado; con esperanza, por la<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-9ioh2\">capacidad de adaptaci\u00f3n que tiene nuestra especie; con dolor y tristeza por las innumerables p\u00e9rdidas; sonriendo y dando gracias por cada nuevo d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-egjaf\">El 2 de noviembre, d\u00eda de muertos, San Miguel se visti\u00f3 de amarillo y morado. Hemos podido<\/p>\n\n\n\n<p id=\"viewer-dulur\">celebrar las tradiciones nuevamente. A trav\u00e9s de nuestros altares hemos recordado a nuestros muertos que siguen y seguir\u00e1n vivos a trav\u00e9s de nosotros. Porque en vida sembraron pedacitos de s\u00ed mismos en sus seres queridos, para trascender, para seguir viviendo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/alboradarealestate.com\/wp-content\/uploads\/2024\/03\/77db01_9789de93601d479a9d9c71ca0dc8d057mv2.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p id=\"viewer-5f2ub\">Me siento feliz porque las catrinas revivieron y desfilaron libremente por las calles de este hermoso lugar, pero, sobre todo, porque en el Centro de San Miguel de Allende, los mariachis se han vuelto a escuchar.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adriana M\u00e9ndez La pandemia me sorprendi\u00f3 en plena remodelaci\u00f3n de una casa en el centro de San Miguel de Allende. Todos los d\u00edas caminaba alrededor de diez cuadras al menos tres veces al d\u00eda por esta peque\u00f1a ciudad de calles empedradas y empinadas para supervisar la obra. 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